PROPIEDADES DE LA ASTAXANTINA I

En artículos anteriores hemos analizado qué es la Astaxantina y cómo los científicos están atribuyendo el poder del salmón para remontar el río a este pigmento natural, que es el mejor antioxidante que existe en la actualidad.

En este artículo vamos a profundizar en los efectos benéficos de este “milagro de la naturaleza” en el organismo humano. Y, para ello, nos iniciaremos en el análisis de sus propiedades, a partir de las investigaciones científicas realizadas hasta el momento.

Recordemos que la Astaxantina es un carotenoide de la familia de las xantófilas, un pigmento natural de color rosa o rojizo, que se extrae de algunas algas unicelulares (microalgas), donde destaca la microalga Haematococcus Pluvialis, por ser la mayor productora de este pigmento en proporción al resto de organismos (llega a acumularla en una proporción de, incluso, un 5% de su peso seco).

El ser humano no puede sintetizar Astaxantina, por lo tanto, debe obtenerla a través de los alimentos, o bien a partir de suplementos nutricionales, también denominados nutricéuticos (Fry, Schilling, Chiu, Hori y Weiss, 2013).

Recordemos también que los carotenoides son nutrientes conocidos por ser eficaces antioxidantes capaces de proteger nuestras células de los ataques de ciertos radicales libres. De entre todos los existentes, la Astaxantina es el carotenoide más poderoso que existe, por su elevada acción antioxidante, hasta el punto de ser considerada “El Rey de los antioxidantes”.

Distintos estudios, encaminados a hallar las diferencias entre la Astaxantina y otros carotenoides, señalan múltiples beneficios sobre la salud de la Astaxantina (Wang, Sommerfeld y Hu, 2019; Li, Vallabhaneni y Wurtzel, 2018; Welsch, Wust, Bar, Salim y Beyer, 2018).

Y, entre las propiedades que se le han atribuido, podemos destacar los resultados hallados a varios niveles. Veamos cuáles son:

1 – Propiedades de la Astaxantina en la piel

Beneficios de la AstaxantinaLa Astaxantina está entre los antioxidantes más potentes y versátiles conocidos y, como tal, tiene la capacidad de eliminar los radicales libres dañinos para la piel (Arakane, 2002). A pesar de que la Astaxantina se distribuye ampliamente a través de la mayoría de los órganos del cuerpo, se acumula en la piel, donde entra en todas sus capas (los protectores solares tópicos pueden alcanzar sólo las capas más externas).

Las células de la piel que están expuestas a la luz ultravioleta producen ráfagas de radicales libres que desencadenan efectos de envejecimiento, tales como flacidez de la piel, arrugas y cáncer. Los estudios demuestran que, cuando la Astaxantina se aplica a las células de la piel en cultivo, impide todos los efectos destructivos inducidos por luz ultravioleta (Melten, Imamoglu y Demirel, 2017).

Los estudios en humanos (tanto en hombres como en mujeres) demuestran que 6 mg/día de Astaxantina durante 6-8 semanas suaviza y reduce las arrugas alrededor de los ojos, disminuye la pérdida de agua y aminora el tamaño de las manchas de la edad, llegando incluso a aclararlas (Welsch, Wust, Bar, Salim y Beyer, 2018; Wang, Sommerfeld y Hu, 2019). A su vez, mantiene la humedad necesaria para una dermis saludable y, por si fuera poco, aumenta las defensas de la misma, de modo que es una potente protección de la piel desde adentro hacia afuera.

2- Propiedades de la Astaxantina contra el Hígado graso

Distintas investigaciones señalan que la Astaxantina influye directamente en la inhibición del desarrollo del Hígado graso. La enfermedad del Hígado graso está relacionada con (Wang, Sommerfeld y Hu, 2019):

  • Sobrepeso u obesidad
  • Resistencia a la insulina, en la cual las células no absorben azúcar en respuesta a la hormona insulina
  • Azúcar alta en la sangre (hiperglucemia), lo que indica prediabetes o diabetes tipo 2
  • Niveles altos de grasas, particularmente triglicéridos, en la sangre

Estos problemas de salud, combinados, parecen favorecer el depósito de grasa en el hígado (Welsch, Wust, Bar, Salim y Beyer, 2018). Para algunas personas, este exceso de grasa actúa como una toxina para las células hepáticas, lo que lleva a una inflamación del hígado y a una posible Esteatosis hepática no alcohólica, cuya principal complicación es la cirrosis, que es una cicatrización tardía en el hígado (Li, Vallabhaneni y Wurtzel, 2018).

Las investigaciones señalan que el consumo de Astaxantina propicia la inhibición del desarrollo del Hígado graso. En experimentos con animales que consumieron alimentación obeso-génica e inflamatoria (es decir, alimentación alta en grasas y fructosa), el suministro de Astaxantina redujo la Esteatosis hepática (Li, Vallabhaneni y Wurtzel, 2018). Además, la Astaxantina regula el metabolismo lipídico (porque es un agonista de PPAR-α y un antagonista del PPAR-γ), aumenta la síntesis del ácido biliar e inhibe la biosíntesis del colesterol.

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La Astaxantina, consecuentemente, mejora el estado de antioxidantes hepáticos, pues una parte importante de la Astaxantina ingerida se concentrará en el hígado (Melten, Imamoglu y Demirel, 2017).

3- Propiedades de la Astaxantina en la Resistencia a la Insulina

Los datos que se extraen de los estudios actuales señalan que el uso de complementos con Astaxantina disminuye el riesgo de que la resistencia a la insulina conduzca a la diabetes tipo 2, dado que la Astaxantina protege las células β del páncreas del daño causado por el estrés oxidativo y la inflamación causada por el alto nivel de glucosa a consecuencia de la resistencia a la insulina (Katsuda, Shimahara, Shiraishi, Yamagami, Ranbjar y Katoh, 2016).

Varias investigaciones con animales de experimento han comprobado que la Astaxantina mejora la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa en una dieta con una alta cantidad de grasa y fructosa (Wang, Sommerfeld y Hu, 2019). Esta mejoría de la sensibilidad a la insulina está causada por la reducción del estrés oxidativo y la inflamación, pero también por medio de la activación de sustratos del receptor de insulina, proteína quinasa, la ruta de la señalización del hígado y los músculos estriados (Melten, Imamoglu y Demirel, 2017).

El uso de complementos con Astaxantina reduce la resistencia a la insulina, de modo que disminuye el riesgo de que ésta conduzca a la diabetes tipo 2. La Astaxantina protege las células β del páncreas del daño causado por el estrés oxidativo y la inflamación causada por el alto nivel de glucosa a consecuencia de la resistencia a la insulina (Brinda, Sarada, Kamath y Ravishankar, 2014). Además, la Astaxantina protege a los riñones de este tipo de daño inducido por la glucosa (Boussiba, Bing, Yuan, Zarka y Chen, 2009).

4- Propiedades de la Astaxantina frente a la obesidad y la grasa abdominal

Beneficios de la AstaxantinaLas investigaciones señalan que la Astaxantina incide positivamente en la Inhibición de la acumulación de la grasa abdominal mostrando, por tanto, una actividad anti-obesidad (López Roldán y Mach, 2012). En experimentos realizados con animales, los datos apuntan a que la Astaxantina inhibe, de forma dosis-dependiente, el aumento de peso en aquellos animales que comen nutrientes con una alta cantidad de grasa o con una alta cantidad de grasa y fructosa (Camacho, González y Klotz, 2013).

Del mismo modo, se apunta a que el uso de complementos con Astaxantina mejora la combustión de la grasa por los músculos, sobre todo si se combina con ejercicio físico (Hagen, Gru, Schmidt y Muller, 2010). Y esto es así porque hay un incremento de la actividad de los enzimas mitocondriales, como la 3-HAD y la CPT1, que incrementan la oxidación de los ácidos grasos por el tejido muscular.

La Astaxantina mejora, además, la resistencia física, porque reduce el estrés oxidativo y la inflamación relacionada al esfuerzo, a la vez que mejora la viscosidad sanguínea (Katsuda, Shimahara, Shiraishi, Yamagami, Ranbjar y Katoh, 2016).

Pero no acaban aquí las propiedades señaladas a nivel científico para la Astaxantina. En próximos artículos podremos ver detalladamente cuáles son los otros campos de acción de este prodigioso antioxidante, capaz de convertirse en un beneficio global para el organismo humano, más allá de los expuestos en este artículo.

Referencias

Arakane, K. (2002).  Superior Skin Protection by Astaxanthin. Carotenoid Research, 5(1), 21-24.

Boussiba, S., Bing, W., Yuan, J., Zarka, A. y Chen, F. (2009). Changes in pigments profile in the green alga Haeamtococcus pluvialis exposed to environmental stresses. Biotechnology Letters, 21(1), 601-604.

Brinda, B., Sarada, R., Kamath, B. y Ravishankar, G. (2014). Accumulation of astaxanthin in flagellated cells of Haematococcus pluvialis cultural and regulatory aspects. Current Science. 87(10), 126-135.

Camacho, J.E., González, G. y Klotz, B. (2013). Producción de Astaxantina en Haematococcus pluvialis bajo diferentes condiciones de estrés. Nova, 11(19), 94-104.

Fraser, P., Shimada, H. y Misawa, N. (2008). Enzymic confirmation of reactions involved in routes to astaxanthin formation, elucidated using a direct substrate in vitro assay. Eur.. J. Biochem., 252(1), 229- 236.

Fry, A., Schilling, B., Chiu, L., Hori, N. y Weiss, L.  (2013). Astaxanthin Supplementation. Human Performance Laboratories.  The University of Memphis.  Report 2, May 24.

Hagen, C., Gru, K., Schmidt, S. y Muller, J. (2010). Accumulation of secondary carotenoids in agellates of Haematococcus pluvialis (Chlorophyta) is accompanied by an increase in per unit chlorophyll productivity of photosynthesis. Eur. J. Phycol., 35(1), 75- 82.

Katsuda, T., Shimahara, K., Shiraishi, H., Yamagami, K., Ranbjar, R. y Katoh, S. (2016). Effect of flashing light from blue light emitting diodes on cell growth and Astaxanthin production of Haematococcus pluvialis. Journal of Bioscience and Bioengineering., 102(1), 442-446.

Li, F., Vallabhaneni, R. y Wurtzel, T. (2018). PSY3, a New Member of the Phytoene Synthase Gene Family Conserved in the Poaceae and Regulator of Abiotic Stress-Induced Root Carotenogenesis. Plant Physiology. 146(1), 1333-1345.

López Roldán, P. y Mach, N. (2012). Efecto del consumo de astaxantina en la salud. Revista Española de Nutrición Comunitaria, 18(3), 164-177.

Melten, D., Imamoglu, E. y Demirel, Z. (2017). Agricultural fertilizers as economical alternative for cultivation of Haematococcus pluvialis. J. Microbiol. Biotechnol., 17(1), 393-397.

Wang, J., Sommerfeld, M., Hu, Q. (2019). Occurrence and environmental stress responses of two plastid terminal oxidases in Haematococcus pluvialis (Chlorophyceae). Planta, 230(1), 191-203.

Welsch, R., Wust, F., Bar, C., Salim, A. y Beyer, P. (2018). A Third Phytoene Synthase Is Devoted to Abiotic Stress-Induced Abscisic Acid Formation in Rice and Defines Functional Diversification of Phytoene Synthase Genes. Plant Physiology,147(1), 367-380.

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